En la industria alimenticia, se necesita el máximo cuidado en cada etapa de la producción. Garantizar la higiene y la conservación correcta es fundamental para que los alimentos cumplan con el estándar de calidad deseado y sean adecuados para el consumo.
El almacenamiento seguro es uno de los puntos cruciales en este aspecto y debe realizarse de acuerdo con las normas del sector. Siga leyendo y sepa más sobre esto.
Las reglas para el almacenamiento seguro en el sector alimenticio
La forma en que se almacenan los ingredientes y los productos finales varía según el producto y las normas específicas de cada categoría de alimento, pero existen pautas generales.
La Embrapa (Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria) recomienda las siguientes buenas prácticas:
- Para materias primas y productos terminados
El almacenamiento debe proteger la integridad y la calidad de los artículos, según las directrices respectivas para cada producto, impidiendo la contaminación y/o la proliferación de microorganismos y protegiendo contra daños al recipiente o a su envase.
Deben realizarse inspecciones sistemáticas y regulares de los artículos finalizados, garantizando que solo se envíen a comercialización productos aptos para el consumo humano.
- Almacenamiento de congelados
Deben almacenarse a una temperatura igual o inferior a 0 °C. La congelación impide que la mayor parte del agua presente en el alimento sea aprovechada por los microorganismos, inhibiendo su actividad. Aun así, esta puede ocurrir, aunque muy lentamente. - Almacenamiento de refrigerados
La refrigeración se considera un medio de conservación breve. La mayoría de los alimentos perecederos puede mantenerse refrigerada por un tiempo limitado, a una temperatura un poco superior al punto de congelación, generalmente entre 0 °C y 10 °C, también de acuerdo con las recomendaciones para cada artículo. - Almacenamiento a temperatura ambiente
Los productos que no requieren condiciones especiales deben mantenerse según las pautas propias de su sector.
Todas las industrias del sector deben seguir al pie de la letra las normativas relacionadas con las condiciones sanitarias, la manipulación, el procesamiento y el almacenamiento de los alimentos. Si no cumplen con estas normas, pueden sufrir multas y sanciones y perder espacio en el mercado.
Algunas normas son:
- FSSC 22.000 (Food Safety System Certification, es decir, Certificación de Sistema de Seguridad Alimentaria), que tiene como objetivo asegurar la calidad en la producción y distribución, evitando riesgos en todos los procesos de la industria;
- ISO 2200, que se refiere a la gestión de la seguridad alimentaria, exigiendo requisitos que evitan riesgos en toda la cadena de producción;
- Portaria n.º 326 de la Secretaría de Vigilancia Sanitaria, asociada al transporte de cargas alimenticias. Establece que los artículos utilizados para transportar los productos deben estar hechos de materiales que garanticen la preservación adecuada y permitan una limpieza fácil, evitando contaminaciones.
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