La producción vitivinícola es una importante actividad económica en el Estado de Rio Grande do Sul. Una tradición iniciada con la llegada de los primeros inmigrantes italianos que terminó convirtiéndose en referencia en todo el País y hasta internacionalmente. La combinación de una diversidad climática propicia para el cultivo de variadas especies con las inversiones en tecnología y capacitación hicieron que surgiera un fuerte mercado productor de vinos con personalidad propia, que atienden a consumidores cada vez más conocedores de esta cultura.
Rio Grande do Sul representa más del 90% de la producción de uvas destinadas a la fabricación de vinos, espumantes y jugos. Una participación expresiva en el mercado nacional que actualmente es el quinto mayor productor de vino del Hemisferio Sur y se mantiene creciendo en volumen y relevancia en el mercado global. Según informaciones del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento (Mapa), Seapi/RS y Embrapa, existen 675 bodegas formalizadas en el Estado, donde se cultivan 138 variedades de uva, abarcando las destinadas a la producción de vinos finos y espumantes y las orientadas a la elaboración de vinos de mesa y jugos.
Tecnología y tradición en perfecta armonía
Para alcanzar los expresivos números de producción y el reconocimiento de la calidad de sus productos por el mundo, la tradición traída por los inmigrantes italianos, establecidos en su gran mayoría en la Serra Gaúcha, necesitó evolucionar y adoptar nuevas tecnologías en busca de productividad y calidad de nivel internacional. Un ejemplo reciente de ese movimiento se da en la cosecha y en el almacenamiento de las uvas, que hoy en día se viene realizando con la ayuda de contenedores plásticos (o bins, como son más conocidos por los productores). Fabricados en plástico rotomoldeado, son resistentes, hechos de una pieza única, sin uniones ni encajes, en sustitución de los tradicionales de madera.
La Tecnotri, empresa gaúcha especialista en la fabricación de piezas de plástico rotomoldeado, ofrece contenedores en versiones de 39 a 650 litros y con capacidades de carga de hasta 1000 kg. Es una de las principales proveedoras para este mercado. Según la empresa, los mayores beneficios del contenedor plástico en relación al tradicional de madera son su durabilidad y practicidad de manejo. Además de la higiene, pues reciben una protección antimicrobiana y aditivo UV14 que evita la proliferación de hongos y bacterias, y permite el contacto directo con las frutas, lo que es fundamental en la industria de alimentos.
Los productores están comprobando estos beneficios en la práctica. La Viñedo Basso, una de las más tradicionales del Estado, ubicada en el municipio de Flores da Cunha-RS ya utiliza los bins de plástico rotomoldeado de 650 litros en la cosecha y transporte de su cosecha. Y productores de los municipios vecinos también ya están experimentando esta novedad con la vista puesta en el retorno más adelante, con la reducción de los costos operativos y agilidad en el almacenamiento y transporte de las uvas, garantizando calidad total desde el campo hasta la mesa de los amantes del vino por el mundo.